Mujeres Indigenas chiapanecas


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Posted by La belibesante Austral on April 08, 1997 at 13:08:58:


Crónicas femeninas

Ay dios mío dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras mujer
qué lindo escándalo seria
qué venturosa espléndida imposible
prodigiosa blasfemia.
( Fragmento del poema "Y si dios fuera mujer".
de Mario Benedetti. )

Nosotras siempre estamos atrás, no tenemos la palabra, siempre la boca cerrada. Por eso queremos que nosotras las mujeres tengamos nuestra palabra. Que nos respeten. Porque anteriormente no podemos decir nada. Ahora vamos poco a poco a despertar para que más adelante podemos hablar y ver. Lo que más queremos es que nos respeten.
Comandanta Susana, La Jornada, 7 / 9/95


Me permiten la palabra ?,encantadores machos ! ! !


Tuve la inmensa dicha de poder ingresar a los mágicos escenarios de la selva Lacandona para arribar finalmente a uno de los centros de la cosmogonía maya , La Realidad. Como corresponde, llegar hasta estas sabias y fascinantes tierras es una verdadera travesía , en la cual los caminos sinuosos y de montaña ponen a prueba continuamente al más experto de los conductores . El vértigo de montaña no fue un problema en esta ocasión, el camión que nos trasladaba estaba tan cargado de pasajeros, (sería más propio decir elementos humanos que viajábamos como ganado)que no nos daba ni la más mínima oportunidad de mirar los amenazantes abismos que el camino nos proponía .Y menos a mi, que tuve el privilegio de ocupar el centro mismo del transporte, el calor humano no solo me protegía, me desbordaba ! ! !
Mi misión era bastante ambiciosa y desafiante : que las mujeres indígenas expresaran en un libro sus pensamientos sobre su vida, costumbres y sueños. Cuando llegué me percate de que la misión era mucho más difícil de lo que pensaba ; poder ingresar en el corazón de estas mujeres significaba sortear no sólo obstáculos culturales, había que obtener el permiso pertinente de la comunidad y de la comandancia zapatista para realizarlo. El permiso buscado no se consiguió finalmente y es muy probable que haya sido por una justa razón. Hay que considerar que quien escribe es y fue una verdadera extraña para ellos y con los tiempos que corren ,con los extraños hay que tomar buenos recaudos, puesto que la traición a la buena voluntad es moneda muy conocida por los pueblos indígenas.
Pero como decía mi abuelita : "Siempre hay manera de navegar por algún arroyo cuando el río está anegado !" ,siempre es posible, ver, palpar , conversar y observar, no importa que tan estricto sean los sistemas y los hombres.
Y así fue realmente, aunque el permiso no llegara, las mujeres estaban allí, haciendo silenciosamente día a día y sin queja alguna sus trabajos. Cómo calificarlas ? . Me resulta más que difícil encontrar la justa palabra, aunque confieso que la que me ronda todo el tiempo es " Diosas". Por qué ?Sencilla y sabiamente porque estas mujeres son las verdaderas hacedoras de esta raza. Son además, sin lugar a dudas, las que garantizan la supervivencia de la misma, sin ninguna jerarquía, sin ningún mando que las dirija. Ellas saben por instinto que ése es su rol y ni siquiera se atreven a dudarlo o cuestionarlo.
Lo primero que me llamó poderosamente la atención fueron los niños, ellos tenían la capacidad de moverse ágilmente con sus pies descalzos en el lodo, bajo la lluvia y en medio de las noches y los días, con la misma tranquilidad y comodidad con que se manejan los peces en el agua . Ellos eran parte activa del medio, no era necesario que lo combatieran ni que se preservaran del mismo, como podía ocurrirnos a nosotros que necesitábamos imperiosamente de borceguíes, mantas de dormir, abrigos impermeables y así y todo no nos íbamos a salvar de las gripes y las bronquitis ! ! !Hay muchos niños que se mueren, comprueba más de una estadística, pero cómo podía ser posible que tantos otros pudieran sobrevivir con estas condiciones miserables y paupérrimas ?


La respuesta no tardó en serme revelada, estaba ante mí ,sólo me faltaba focalizar bien la mirada. Ellas, las mujeres, eran la clave. Las mujeres indígenas cargan a sus hijos durante los dos primeros años de vida, de la misma manera que una estampilla queda adherida al sobre. Nadie ni nada los separa ! Uno puede hacer una simple prueba tratando de acariciar algún niño que sea cargado por su madre, irremediablemente el bebé llora rechazando de cuajo al extraño. Para él no hay más mundo que su madre. Una vez que el niño adquiere lo que nosotros llamamos una " motricidad fina", es decir comienza a manejarse en forma segura con sus bracitos y piernas, camina cerca de ella, sin distanciarse mucho porque aún quedan dos años más de alimentación por pecho. Este cuidado tan esencialmente femenino y dependiente en un principio es el que garantizará una independencia exitosa durante el crecimiento y la madurez de los individuos, donde la imagen del padre irá tomando más importancia e injerencia. Pero aquí no termina el trabajo de las mujeres, de ninguna manera ! Mientras ellas cargan a sus hijos más pequeños, simultáneamente lavan la ropa en el río, preparan la comida en precarias cocinas sin chimeneas, lo que les permite respirar cuanta ceniza pulula por el cubículo culinario, por llamarlo de alguna manera. También cortan el pasto a puro machete, buscan y cargan la leña sobre sus espaldas y cabezas, trabajan en las milpas junto con los hombres y niños, separan los granos uno por uno que el cultivo proporciona...Y muchas cosas más que yo ya no pude seguir. También existe un grupito que yo bauticé como el de "las cuentapropistas" , éstas son las más osadas y venden sus tamales y panes a los extranjeros que llegan a la comunidad. No es mucho, pero algunas monedas sacan para ayudar a la familia.
Era realmente admirable verlas lavar la ropa en el río durante varias horas, es más, a una de ellas llegué a tomarle el tiempo por reloj, el resultado fue seis laboriosas horas. Claro que hay que tener en cuenta que el tiempo indígena no es igual al nuestro, es decir al ladino... Allí las cosas no cambian por hacerlas más rápido o más despacio. Hay que hacerlas y eso es todo ! ! !
La cantidad de hijos, promediando a ojo de buen cubero, no baja de 8 . Y si bien no lo podría asegurar completamente, tengo la sensación que el controlar la natalidad no es una gran preocupación para ellas. Hasta se podría decir que tener muchos hijos es un valor que las distingue. Me llamó mucho la atención una mujer que tenía solo tres niñas. Yo inocentemente le pregunté si no iba a buscar el varoncito - No puedo pué- me respondió- Por qué ?- insistí - Porque soy viuda pué, mi marido murió en los combates del 1ro. de enero. La viudez es para estas mujeres el único método anticonceptivo que yo les conocí.
Más de uno estará pensando : Qué vida cruel la de estas mujeres ! ! ! Y sí, la crueldad es lo que abunda por estos lares y no sólo con las mujeres ,así también como la triste verdad de que hasta que no exista un sistema de salud, educación, justicia y defensa dignos y verdaderamente humanos, las mujeres no pueden cambiar su rol ni su calidad de vida. Están obligadas a esa vida, porque si la cambian ,sin ser reemplazado su trabajo por estas necesidades básicas , la comunidad no podría sobrevivir y desarrollarse. Es bueno recordar además que por estas tierras, no existe la electricidad, ni el agua potable, ni los medios de comunicación, son ellos y las gratitudes e ingratitudes de la madre naturaleza y nada más. Tampoco hay médicos, pediatras, asistentes sociales, bomberos o policías. Existen sí , lo que ellos llaman promotores de salud y educación, que son personas que mediante su propio esfuerzo y sacrificio tratan de contener los problemas básicos de la comunidad.
Qué niño podría sobrevivir entonces, si no existiera esta comunión entre madre e hijo ?. Quién tendría posibilidades de subsistencia mínima en estas comunidades indígenas del sur mexicano, si las mujeres cambiaran sus costumbres maternales por las de cualquier mujer de ciudad ? Yo me atrevo a decir que esas posibilidades son casi nulas.
Ahora bien, mi finada abuela solía decir también : "No hay mal que dure 100 años , ni cuerpo que lo resista". Donde quiera que esté tu espíritu, mi querida abuelita, tengo que contradecirte : las mujeres indígenas chiapanecas hace más de 500 años que resisten en cuerpo y alma ! ! ! Cómo lo hacen ? , no sé, pero resisten.
De todas maneras éste no es el más grave problema que tienen estas mujeres, por lo menos en mi humilde opinión. Mientras las cosas no cambien, alguien tiene que hacer este trabajo. Y los hombres por más empeño que pongan jamás podrían alimentar a sus crías ni cargarlas tan maternal y sabiamente como ellas lo hacen.
Una de las preguntas que también fue recurrente en mí fue si existía alguna comisión de mujeres. La respuesta fue negativa, tanto con las mujeres indígenas como con las extranjeras que llevaban varios meses allí.

Más tarde, en un mediodía soleado, sostenía yo una charla con un encantador italiano, un verdadero amante de la filosofía indígena que me explicaba muy apasionadamente, cómo las comunidades del lugar tomaban las decisiones. El me comentaba que todos los hombres se reunían en un determinado día de la semana, se escribían en un pizarrón los temas a tratar y comenzaban a hablar todos a la vez. En medio del alboroto, existía un hombre que tenía "el corazón" para escuchar a todos y por eso había sido elegido por la comunidad. Luego el hombre del talento auditivo y el corazón sabio exponía los distintos criterios y se volvía a discutir incansablemente hasta lograr la unanimidad de pensamiento. Demás está decir que me quedé con la boca abierta y los borceguíes desparramados... Y mayor fue mi sorpresa cuando corroboré con mis propios ojos que la historia que me contó el italiano era absolutamente real. Pero lo que nadie me pudo explicar a ciencia cierta, es por qué en esa toma de decisiones no participaba ninguna mujer. Será que nadie tiene el talento para escuchar el corazón de las mujeres ? Permítanme dudarlo, mis estimados encantos masculinos ! ! !
No es ninguna novedad que en la cultura indígena como en tantas otras, las mujeres no son tenidas en cuenta, pero ante la presencia de la organización zapatista, compuesta en su mayoría por hombres y mujeres indígenas, que promulgó una clara y valerosa ley revolucionaria femenina, una esperaba otra cosa ! ! !
Hay que dejar bien en claro que el zapatismo no es el culpable de una situación que lleva más de 500 años y que también es muy cierto que esta organización ha logrado y logrará sin duda muchos avances en cuanto a la dignificación y respeto por las comunidades indígenas en su conjunto y hasta es muy posible que en otras comunidades haya más participación femenina. Y no está demás decir tampoco que para muchos hombres y mujeres indígenas, el zapatismo es la gran esperanza de no sucumbir ante un mañana más libre y democrático. Pero lo concreto es que éste tendrá que ser obligatoriamente un desafío constante para esta organización. La valoración del trabajo de la mujer no sólo se reconoce en las leyes, fundamentalmente se reconoce en la toma de opiniones y decisiones. Esta concientización podrá llevar años, pero deberá hacerse si es que se privilegian las bases, si es que la verdad es "para todos todo y nada para nosotros ", como proclaman los zapatistas.
El gobierno mexicano tiene mucho más que algunas deudas con las comunidades indígenas. Tiene la obligación y el poder político para devolverle la identidad y el respeto que cualquier ser humano necesita para vivir con dignidad. Pero también es cierto que los cambios no sólo deben y pueden venir de arriba, las bases también deberán modificarse, deberán reconocerse y respetarse a sí mismas. El zapatismo puede lograr ese cambio, éste tiene la autoridad moral dentro de las comunidades para poder hacerlo... Y ése es además el deseo de esta humilde fémina que sabe lo que es amar y parir.
Si bien el gran poeta de las mujeres y del pueblo, Pablo Neruda, escribió bellamente a su amada "Me gustas cuando callas porque estás como ausente", estoy segura que de estar vivos , en esta ocasión tanto él como su amada me permitirían reescribir el verso: "Me gustas cuando hablas porque estás presente"

Alejandra Geatti
Mujer, argentina y soñadora.
Enero de 1997.



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